Exintegrante de 'Los canarios' revela la maquinaria del terror del paseo millonario en Bogotá
Desde la cárcel de El Barne, Freddy Huertas, exmiembro de 'Los canarios', rompe el silencio y destapa la logística secreta del paseo millonario que sembró pánico en Bogotá entre 2010 y 2013.
Durante años, el nombre de 'Los canarios' fue sinónimo de miedo en Bogotá. Entre 2010 y 2013, la banda de taxistas convirtió el paseo millonario en una industria criminal perfectamente organizada. Hoy, desde la cárcel de El Barne, en Boyacá, Freddy Huertas, exintegrante del grupo, decidió contar cómo operaban, cómo seleccionaban a sus víctimas y qué ocurrió realmente tras el caso que marcó su caída: la muerte del agente de la DEA James Terry Watson.
En el episodio de Más Allá del Silencio, el periodista Rafael Poveda logra que Huertas reconstruya paso a paso la estructura interna de la organización y revele detalles sobre cómo operan estas organizaciones criminales bajo esta modalidad de secuestro extorsivo que todavía sigue azotando la ciudad.
La ingeniería del miedo: tres taxis y seis hombres
En su momento de mayor auge, 'Los canarios' operaban con una logística milimétrica.
“Eran tres carros y seis personas”, explica Huertas en diálogo con Poveda. Cada vehículo cumplía un rol específico: el primero recogía a la víctima; el segundo hacía de campanero y tarjetero; el tercero transportaba a los llamados “cogedores”, encargados de irrumpir y someter.
Lea también: Hallan en el barrio La Paz vehículo en el que se transportaban el DJ Dever y sus trabajadores
La escena se repetía en el norte de Bogotá: Parque de la 93, Zona Rosa, calle 85.
“Siempre buscábamos una calle oscura. Ahí se metían los cogedores, gritaban, intimidaban y ponían el arma en el cuello”, relata al periodista Rafael Poveda, quien lo interroga sobre los puntos exactos donde solían acechar.
El objetivo no era solo despojar de objetos de valor. El verdadero botín estaba en las tarjetas.
“Se anotaba la clave en una cinta aislante pegada a la tarjeta”, confiesa. Si la víctima dudaba, la amenaza escalaba: “Le decíamos que lo llevábamos a la bodega y que dedo por dedo hasta que entregara las claves”.
El tarjetero, en muchos casos alias 'Duende', salía a vaciar cuentas mientras el conductor paseaba a la víctima por avenidas como la Boyacá o la Autopista Norte hasta que el reloj marcara medianoche y el cajero permitiera otro retiro. De ahí el nombre: paseo millonario.
La “modalidad duende”: oculto en posición yoga
Huertas también describe la modalidad que terminó llevándolo a prisión: la llamada “modalidad duende”.
“Uno se escondía entre el millaré y el asiento del copiloto, en posición yoga. No había manera de que lo vieran”, afirma en Más Allá del Silencio.
Cuando el conductor bajaba el seguro del asiento, esa era la señal.
“Yo salía con el cuchillo en la mano y le decía: ‘Quieto, esto es un atraco’”.
Sin tercer carro ni campanero, todo dependía de la intimidación psicológica.
“No había bodega, no había moto. Era pura psicología”, reconoce ante Poveda.
En uno de esos hechos, una víctima logró identificar la placa del taxi a través del reflejo en una vitrina mientras los delincuentes cambiaban una llanta pinchada. Ese detalle selló el destino de Huertas. Fue capturado en agosto de 2013.
El nivel de violencia incluía el uso de un “tábano”, dispositivo eléctrico para ganado.
“Osvaldo llegaba metiéndole corriente al primero que se moviera. Eso lo desestabiliza o lo desmaya”, cuenta.
Las víctimas eran seleccionadas en segundos.
“Se miraba el perfil, la ropa, los zapatos. No íbamos a recoger a alguien que no tuviera nada”. Preferían hombres. “Una mujer grita, rasguña. Era más difícil controlarla”.
El punto de quiebre: la muerte del agente de la DEA
El 20 de junio de 2013, parte de la organización participó en el hecho que cambió todo: la muerte del agente estadounidense James Terry Watson. Huertas no estuvo allí, pero conocía a varios implicados.
“Alias 'Payaso' no tenía experiencia. Llegó chuzando mal y la víctima ofreció resistencia. Era un agente entrenado”, relata.
El caso derivó en extradiciones y condenas en Estados Unidos.
“Ahí fue el acábose”, admite en la entrevista con el periodista Rafael Poveda, sobre el episodio que precipitó la caída de la banda.